Existe la Cibercondria o forma parte de la Hipocondria

tratamiento cibercondria

“Dejen de inventar nuevos trastornos mentales,

sin antes entender cómo funcionan los que ya inventamos”. Júlia Pascual

 

 

Con motivo del Mobile World Congres, diversos medios de comunicación se pusieron en contacto conmigo para recabar mi opinión como psicólogo en Barcelona y experto en el tratamiento de las dependencias sobre cómo afecta el uso del smartphone y, en general, las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana. En concreto me preguntaron para una televisión de ámbito estatal sobre la cibercondria.

Qué seria la Cibercondria

La cibercondria seria un trastorno de ansiedad que padecerían las personas que tienen un impulso irrefrenable de consultar por internet enfermedades para intentar autodiagnosticarse, y así lograr confirmar su creencia o responder su duda de si están enfermos. (Júlia Pascual, 2018) Buscarían distintos síntomas y patologías que creen que están sufriendo por la red. Y al leer sobre esas enfermedades acabarían creyendo que tienen alguna de esas enfermedades. Pero la misma Pascual y un servidor afirmamos que esto no es nada nuevo, que entra en una de las soluciones intentadas que usan los hipocondriacos para tranquilizarse que no solo no funcionan sino que empeoran su problema. En definitiva, que no puede definirse como un trastorno mental en sí mismo porque es una acción propia de un hipocondríaco. Una acción muchas veces obsesiva compulsiva.

Sino que es una solución intentada disfuncional de los hipocondríacos entre otras.

Me explico, las personas para resolver un problema siempre intentamos buscar soluciones. Y desde la Terapia Breve Estratégica entendemos que si esas soluciones no resuelven el problema no sólo lo mantienen sino que lo acaban creando. Por ello, tres de las principales soluciones intentadas que no funcionan que aplican los hipocondríacos son:

  • Observarse, intentar controlar demasiado cualquier tipo de signo o señal que pueda ser indicio de una enfermedad.
  • Ir a visitar reiteradamente a médicos y distintos profesionales de la salud.
  • Buscar por internet sobre su supuesta patología.

Por qué los hipocondríacos consultan tanto internet

Tanto hipocondriacos como los patofóbicos tradicionalmente han buscado información sobre su supuesta sintomatología en enciclopedias, revistas especializadas, libros para autodiagnosticarse. Y en la actualidad la mejor búsqueda que puede hacer un hipocondríaco sobre su supuesta enfermedad es a través de Internet. Porque sin lugar a duda, constituye un medio de información casi inagotable en el que conseguir datos que les permitan confirmar el síntoma de la enfermedad que creen padecer.

Aunque haya numerosas webs que lo desmientan, siempre aparece alguna, que según como se interprete, permite confirmar sus sospechas. Son las típicas contradicciones en que nos hace caer el Dr. Google si no disponemos de la formación suficiente para poder discriminar la veracidad de la información.

Por tanto, para mí detrás del término Cibercondria no se esconde ningún trastorno mental generado por el uso de las Nuevas Tecnologías

Diferencia entre Hipocondría y Cibercondria y Patofobia

Como declara la directora del Centro de Terapia Breve Estratégica de Barcelona y colaboradora del psicólogo Giorgio Nardone En cambio, si una persona tiene miedo a morir de una enfermedad en concreto y no presenta cibercondría no sería hipocondríaca sino patofóbica. Porque las personas que tienen patofobia suelen tener pánico a ir a médicos y a consultar y leer por internet.

Después de este complicado juego de palabras me pregunto… ¿Hace falta etiquetar tanto las cosas? Creo que si no usáramos tanto las etiquetas y nos obligásemos a explicar cómo funcionan las problemáticas no aparecerían constantemente nuevas invenciones de etiquetas diagnósticas.

Además debemos de tener presente que el lenguaje ordena nuestro pensamiento, y según como lo utilicemos hemos de ir con esmero.

Tal como nos dice Wittgetstein, usando palabras como cibercondria, que no aportan nada nuevo a la psicopatología, disparamos auténticos balazos al uso de las Nuevas Tecnologías con la única finalidad de aplazar la revolución social que significa su implantación.

diferencias entre hipercondria, cibercondria, patofobia

El poder de la palabra es incalculable y debemos tener sumo cuidado en generar nuevas etiquetas diagnósticas que pueden crear prejuicios sobre el uso de las mal llamadas Nuevas Tecnologías.

Los cambios tecnológicos siempre han generado miedo a los humanos. Sobre todo en el período de la implementación de su uso de forma generalizada.

Nos dice el profesor y sociólogo Manuel Castells en su artículo en La Vanguardia de 1 de junio de 2013:

Internet no es una nueva tecnología, porqué nació en 1969. Pero su difusión global y su penetración en todos los ámbitos de nuestra existencia han suscitado reacciones tan viscerales como desinformadas sobre su nocividad”.

Esta búsqueda de “nocividad” es la que percibo siempre cuando me requieren para hablar de las supuestas “nuevas patologías” que genera la implantación de Internet con el objetivo de crear más miedo del que ya supone para muchas personas adentrarse en un mundo virtual desconocido.

Para acabar su artículo Internetfobia el profesor Castell nos dice:

         “La imagen deformada de Internet proviene del alarmismo de los medios de comunicación, aterrorizados por su supervivencia como medios unidireccionales controlados por el dinero y el poder, a pesar del periodismo profesional. De la fobia de intelectuales que perdieron el monopolio de la palabra. Del miedo de los gobiernos a una ciudadanía informada capaz de auto-comunicarse y auto-organizarse. Del temor de burocracias que basan su autoridad en el control de la información. Y de nuestro miedo a saber quiénes somos detrás de las celosías de la hipocresía social. Temer Internet es temer la libertad.

Todas estas premisas nos permiten aceptar que a pesar de los muchos beneficios que genera esta tecnología: En el entorno virtual se expresan los trastornos reales. Y se manifiestan en una versión que muchas veces requiere un abordaje específico. 

Desde la psicoterapia debemos tener presente que el objetivo de nuestra intervención siempre debe tender a restablecer y promover el buen uso de la tecnología que está implementada en todos los ámbitos de nuestra sociedad de la Información y la Comunicación.

Para concluir, si quieren inventar nuevas etiquetas diagnósticas para patologizar el mundo virtual háganlo, pero antes estudien que no se haya inventado una antes en el mundo real. Y es que estamos en un mundo que con el uso de Internet ha evolucionado hasta hacer indistinguibles e inseparables el entorno real y el virtual.

 

Nando Roig. Psicólogo en Barcelona. Profesor de la UOC. Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y adicciones.