“Un trauma se puede retraumatizar”
Durante toda la primera quincena de agosto y, hasta el mismo día del aniversario de los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils, todos los medios de comunicación nos han sometido a un auténtico bombardeo informativo. Nos recordaban continuamente el suceso con detalle, comentaban entorno a los terroristas, las víctimas, la logística utilizada, el imán, etc. Parecía que en el mundo no ocurría nada que pudiera acaparar el interés informativo que no estuviera relacionado con los hechos ocurridos el 17 de agosto de 2017. Y sentíamos impotencia al observar que parecía que nadie mostraba la más mínima sensibilidad en torno a las alteraciones emocionales que podían causar a las víctimas y a sus familias. En este artículo os queremos explicar cómo se pudo y se generó la retraumatización y un caso de un paciente real tratado recientemente.
Entendemos que los actos de conmemoración de hechos luctuosos como fueron los atentados ocurridos en Barcelona y Cambrils en agosto del pasado año 2017, sin lugar a duda, conllevan una gran conmoción para toda la población en general. Y, especialmente, para las personas que se vieron afectadas directamente por la pérdida de algún ser querido, por estar en el momento en que ocurrió en el lugar de los atentados, por haber participado en las tareas de auxilio, etc. Y más para aquellas que padecieron de trastorno por estrés postraumático.
El Dr. Bessel van der Kolk, fundador y director médico del Trauma Center en Brookline, Massachusetts, en su obra El cuerpo lleva la cuenta (2014), referente a la reaparición del trauma nos dice:
Aunque todos queramos seguir avanzando y dejar atrás el trauma, a la parte de nuestro cerebro que garantiza nuestra supervivencia (por debajo de nuestro cerebro racional) no se le da muy bien la negación. Mucho después de la experiencia traumática, esta puede reactivarse ante el menor atisbo de peligro y movilizar los circuitos cerebrales alterados y secretar enormes cantidades de hormonas del estrés. Ello precipita emociones desagradables, sensaciones físicas intensas y acciones impulsivas y agresivas. Estas reacciones postraumáticas parecen incomprensibles y abrumadoras. Al sentirse fuera de control, los supervivientes de traumas empiezan a temer estar dañados en lo más profundo de sí mismos sin posibilidad de redención.
Como comenta la psicóloga Júlia Pascual: el hecho que los medios de comunicación recordaran excesivamente el atentado y que las víctimas no hayan podido elegir cuando revivirlo ha podido ocasionar una retraumatización. Este factor estresante puede ocasionar una recaída de la psicopatología padecida que se caracterizaba por: Revivir el hecho perturbando la vida cotidiana con pesadillas, recuerdos reiterativos, reacciones fuertes y molestas a las situaciones que les recuerden el hecho. 2) Evasión como insensibilidad emocional, bloqueos en la memoria, actitudes evitativas… 3) hiperexcitación, hipervigilancia y de alerta que se expresan con controles excesivos, dificultades de concentración, irritabilidad… 4) Pensamientos y estados de ánimo ansiosos o depresivos.
Un caso de Retraumatización del atentado del 17 de agosto
A los pocos días de cumplirse el aniversario acudió a mi consulta, del Centro Júlia Pascual (situado, por cierto, en la misma Rambla Catalunya), una persona que vivió el atentado. Una persona que vivió el atentado en primera fila, ya que la furgoneta le pasó rozando mientras iba atropellando personas y niños a su paso.
Esta persona relata que debido a la sobredosis de información que antes he mencionado, habían vuelto a aparecer miedos y flashes en torno al atentado que hacía casi medio año que habían desaparecido. Refiere que le cuesta dormir, dolor de cabeza, parestesia facial, dificultad para estar con la gente, le cuesta respirar, sensación de hundimiento en el pecho y pinchazos.
Refiere que cuando ocurrió el atentado inició un tratamiento farmacológico. Y que en aproximadamente seis meses le ayudo a recuperar el equilibrio emocional, y a poder llevar la rutina diaria con la misma normalidad de antes.
En este caso queda en evidencia que ni los fármacos ni el paso del tiempo han sellado las heridas causadas por el trauma. Y que a la que ha aparecido una confrontación de la persona con la situación traumática han provocado una retraumatización que ha hecho emerger con más virulencia, si cabe, toda la sintomatología postraumática.
La terapia farmacológica, si no va acompañada de un tratamiento psicoterapéutico, lo único que consigue es adormecer y cronificar el trastorno.
Existen diversas técnicas de psicoterapia que se pueden utilizar para el tratamiento del trastorno por estrés postraumático como la Terapia Breve Estratégica, el EMDR, Brainspotting …
Cómo se trata una retraumatización
En la Terapia Breve estratégica mediante el uso del diálogo estratégico tal como nos recomienda Giorgio Nardone (2004) intentamos determinar cómo está funcionando el trauma en el presente para poder determinar cuál puede ser el mejor abordaje del TEPT.
Una de las prescripciones más adecuadas para estos casos es “La novela del Trauma”. Como nos la explican Roberta Milanese y Federica Cagnoni en su libro “Cambiar el pasado” (2011). Sabemos que para salir de una situación traumática debemos pasar por en medio todas las veces que sea necesario hasta conseguir distanciarse de ella. Por esta razón, recomendamos que cada día hay que escribir sobre el acontecimiento traumático hasta conseguir pasar por el medio del trauma sin dolor, coincidiendo con lo que nos decía Goethe:
“Escribir la historia es una forma de desembarazarse del pasado”.
Nando Roig. Psicólogo en Barcelona. Profesor de la UOC. Especialista en Traumas y Terapia Breve Estratégica.