Qué hacer con los niños en verano

 

No hace tanto tiempo que los niños pasaban gran parte del tiempo jugando en la calle, en el campo, experimentando al aire libre y en contacto con la naturaleza. Subir a los árboles, esconder tesoros, correr, saltar, eran prácticas cotidianas y la palabra aburrimiento prácticamente no existía.

Actualmente nuestros hijos permanecen horas en lugares cerrados, sentados, con escasa luz natural y demasiado conectados a dispositivos electrónicos. Y salir del núcleo urbano para interactuar en el medio natural es algo esporádico y en ocasiones excepcional.

Por otro lado, nuestra sociedad actual ha sobredimensionado los riesgos que nos amenazan en la naturaleza y en cambio minimiza los que genera el estilo de vida urbanita. Tanto que ha generado la aparición del concepto “biofobia que consiste en tener miedo irracional y sin motivo concreto a la naturaleza.

Vivimos en un mundo en que todo tiene que ser perfecto, limpio  y parece que la naturaleza es desorden, suciedad…. Nos enterramos vivos en espacios excesivamente limpios y no reflexionamos en que es la naturaleza la que nos da la vida.

De hecho, estudios sobre desarrollo infantil advierten que los niños en casa corren tanto o más peligro que fuera.  “Los niños sobreprotegidos se enfrentan peor a los peligros”. La desconexión con el medio natural produce efectos como la hiperactividad, el insomnio, la obesidad, e incluso disminución de niveles de vitamina D.

6 actividades qué debes de hacer en verano con tus hijos.

1. Ejercicio y actividades al aire libre:

Realizar actividades al aire libre y realizar ejercicio físico nos proporciona equilibrio y tranquilidad. Una buena manera de hacer salud es salir y disfrutar juntos en familia de la naturaleza. No es necesario hacer grandes viajes ni largas excursiones, basta con encontrar el lugar adecuado y recoger palos, observar las plantas, fotografiar animales, lanzar piedras al río, trepar a un árbol, revolcarse por el suelo o meter los pies en el agua al atravesar un río.

Todas estas actividades no solo ayudan a prevenir la obesidad, reducir el estrés y aumentar la autoestima, también incrementan la concentración y el rendimiento escolar, así como las funciones cognitivas, habilidades sociales, aptitudes de liderazgo y colaboración.

2. Juego no estructurado y aprendizaje lúdico en familia

Establecer un momento del día donde todos hagáis algo juntos al final de la jornada y el fin de semana. Pasear, nadar, ir en bici, juegos de mesa educativos en familia, escuchar música y bailar, saltar a la comba o jugar a futbol, dependiendo de su edad y de sus preferencias. El tiempo de calidad en familia contribuirá a un desarrollo emocional equilibrado. Jugar un tiempo sólo estimula la creatividad, la autonomía y la capacidad de autorregulación.

Vivimos en una sociedad donde sobrecargamos a los niños con actividades o pensamos que, si no les organizamos las actividades, no hacemos bien nuestro trabajo. Al contrario, de manera paradójica, más organizamos su tiempo para que no se aburran, más les transmitimos que ellos solos no son capaces de entretenerse y ser independientes, y construiremos personas poco autónomas o sin capacidad de decidir por ellos mismos qué es lo que quieren.

Necesitan tiempo para sí mismos para ganar autoconfianza y ejercitar su imaginación. Y si tienen hermanos, tiempo por separado para desconectar y reequilibrarse para volver a jugar después juntos.

3. Viajar, ir de campamentos o ir a un Casal de verano:

Viajar e ir de campamentos aporta a los niños grandes beneficios para desarrollarse social y emocionalmente y les genera una nueva actitud ante la vida y hacia los demás. Además permite desconectar de la rutina y el estrés, vivir experiencias inolvidables, reencontrase con uno mismo, abrir la mente, conocer otras realidades y culturas, etc.

Los niños no son una excepción a través del viaje, disfrutan de buenos momentos, desarrollan un pensamiento más racional, reflexivo y crítico y además, adquieren nuevos valores y habilidades de tipo emocional y social.

También sirve para aumentar la capacidad de observación, que ayudará a los niños a adoptar un papel más crítico y reflexivo ante la vida.

Verán nuevas realidades, culturas, idiomas diferentes y nuevas maneras de hacer y potenciará su sentido aventurero y explorador. Destapará su curiosidad y aprenderán a ser más respetuosos y tolerantes con los demás y con el medio ambiente.

Viajar crea memorias y experiencias inolvidables que acompañarán a los niños a lo largo de toda la vida.

4. Tareas de casa y autonomía

Animarlos a participar de las labores de casa apropiadas para su edad, los horarios escolares dificultan que se involucren. Los niños que participan en las tareas del hogar son más equilibrados y tienen mejores relaciones con los demás. La capacidad de autodisciplina y autocuidado fomentan la autoestima y la seguridad en uno mismo.

Pueden preparar su desayuno, participar en preparar las comidas, poner y recoger la mesa, ordenar sus habitaciones, recoger y doblar su colada, ayudar con la mascota de la familia o a limpiar alguna parte de la casa o ayudar en el jardín. El verano proporciona más tiempo y calma para iniciarlos en estas rutinas.

5. Practicar y refrescar aprendizajes académicos

El verano significa un nuevo contexto para continuar aprendiendo, proporciona a tus hijos media hora al día de lectura o de práctica con cuadernos de verano, o tareas de dibujar y pintar si son más pequeños, para que mantengan su rutina de estudio y repasen los aprendizajes del curso escolar.

Otra manera de mantenerlos activos y hacer nuevos aprendizajes significativos es proporcionarles visitas de interés cultural, a museos, exposiciones, acuarios, zoos o lugares históricos, dentro de las actividades en familia. Y si son mayores viajar con ellos a lugares de interés histórico o cultural. Este tipo de aprendizaje les ayudará a expandir su perspectiva del mundo y aumentar sus conocimientos.

actividades verano

Establecer nuevas rutinas

Durante el curso escolar todas las actividades de los chicos y de la familia son altamente estructuradas. El verano supone un cambio radical. Es necesario mantener ritmos y rutinas relacionados con las diferentes actividades. Planifica los días entre semana: actividades lúdicas programadas, tiempo de lectura, de juego libre, de juegos en familia, de lectura, de relax de actividades al aire libre y excursiones de manera que sigan una estructura regular cada día y cada semana. Planifica con ellos. Es importante mantener las rutinas básicas:

  • Horarios de dormir: Es importante para un desarrollo neurológico yfísico equilibrado que no vayan a dormir tarde y que no duerman hasta tarde por la mañana. Estarán de mejor humor, rendirán y disfrutarán más de lo que el día les puede ofrecer.
  • Comidas: Mantener un horario de comidas regular y aprovechar el verano para comer más frutas y verduras ayudará a establecer rutinas saludables. Pueden participar en la preparación de las comidas que son más ligeras en verano, y además no hay la presión de los horarios escolares.
  • Tiempo de ejercicio: Evitar el exceso de sedentarismo en el sofá de casa delante del televisor.
  • Televisión y pantallas: intentad evitarlas al máximo. Sobretodo que no estén entre comidas y una hora antes de dormir. Y recordar que nada de pantallas antes de los años y de 3 a 5 años 1 hora al día como máximo. En nuestro centro de psicología en Barcelona tratamos estas nuevas adicciones. Puedes consultarlo aquí.

 

En definitiva, el verano significa una ventana de oportunidad para redefinir y establecer nuevos ritmos marcados por las horas de luz y el incremento del tiempo disponible en familia Podemos crear horarios y rutinas más calmados y menos estructurados, pero predecibles, para estimular la tranquilidad, la seguridad, la creatividad, el contacto con la naturaleza y las relaciones sociales.

 

Blanca Díaz y Rosa Soria. Centro de Psicología en Barcelona. Especialistas en Terapia Breve Estratégica y Terapia Infantil.