¿No encuentras el momento para tener relaciones sexuales? ¿Buscas excusas porque estas cansado o cansada? ¿Te obligas para no hacer sentir mal a tu pareja? ¿Tienes demasiadas cosas en tú cabeza y no te concentras? ¿Tu sexo no es tan maravilloso como te muestran los medios? ¿Crees que el sexo no es para ti? ¿Hace tiempo que te pasa y esto te hace sentir mal? No lo explicas, pero está ahí. Puede que evites pensar o puede que le des vueltas en tu cabeza y que sientas vergüenza de lo que te pasa.
Quizás padezcas de Erotofobia o fobia al sexo. En nuestro centro sexologia de Barcelona podemos ayudarte.
En otras épocas el sexo era pecado excepto en el matrimonio o para tener hijos, y el sentimiento de culpa afectaba a las relaciones sexuales. Hoy en día damos por sentado que el sexo siempre es natural y divertido, sin embargo, a menudo es motivo de ansiedad y preocupación. Paradójicamente, cuando el sexo se ha convertido en el paraíso, la obligación de tener un gran sexo también es fuente de miedos, bloqueos y en algunos casos, de fobia.
Los casos más claros que determinan algún tipo de fobia al sexo
- Las relaciones sexuales te dan miedo. No tiene nada que ver con tu pareja, puede ser que la tengas y que estés enamoradísimo. El miedo al sexo no tiene nada que ver con el compañero sexual, sino con el hecho de tener relaciones íntimas.
- Te sientes incómodo, intimidado o aburrido con cualquier tipo de contacto físico: abrazos, caricias. Puede que incluso sientas asco por determinado tipo de contacto y no puedes dejar de pensar que es sucio o peligroso para la salud.
- Te aburren los preliminares y sientes rechazo al pensar en iniciar la relación. Es cómo una obligación y te sientes mal por no cumplir.
- Evitas las relaciones. Has dejado de tener relaciones íntimas con tu pareja.
- Si no tienes pareja, ya has empezado a evitar cualquier tipo de relación romántica.
Cuando esto te ha sucedido durante mucho tiempo puede que estés construyendo una fobia al sexo o erotofobia.
¿Qué es la Erotofobia?
La erotofobia es el término que utilizamos para referirnos a cualquier fobia relacionada con el sexo. A menudo quienes lo sufren padecen de más de un miedo específico y en cada caso hay una gran variedad de síntomas y gravedad. Cada persona lo vive de manera diferente, al igual que el sexo. Nada tiene que ver con el afecto que sientes hacia tu pareja de siempre o la atracción hacia alguien que acabas de conocer. Simplemente es miedo a ser sexual con otra persona. No eres asexual, necesitas intimidad, pero la relación sexual supone un problema para ti.
Los 5 casos de miedo más comunes
Hay diferentes razones por las que tememos y evitamos el sexo, y acabamos construyendo esta fobia específica.
- Miedo al fracaso. Aparecen pensamientos intrusivos derivados del miedo a no alcanzar un orgasmo o erección, o a perderla. Se entra en un estado de preocupación que lleva al mecanismo de no encontrar o perder aquello que se busca o no se quiere perder, es la paradoja de más lo busco menos lo encuentro.
- Miedo a no estar a la altura, a decepcionar a la pareja. Hay muchas expectativas respecto de la relación sexual, como debería ser la relación, como deberíamos comportarnos. Puede que nos dé miedo comunicar a nuestra pareja nuestros deseos o necesidades. Nuestra historia pasada, nivel de autoexigencia o deseos profundos pueden estar influyendo en la percepción de fracaso en la relación sexual y hacer que la evitemos.
- Miedo al dolor de la penetración o a ser dañado en alguna parte sensible. También miedo a hacerle daño a la pareja.
- Miedo a mostrar alguna parte del propio cuerpo.
- Miedo a perder el control de uno mismo o de las propias funciones del cuerpo, a hacer el ridículo por falta de experiencia, a sufrir por anteriores relaciones que no fueron bien. Paradójicamente cuando quiero sentir una cosa espontánea no lo consigo. El exceso de control nos hace caer en el descontrol o en el bloqueo de la cosa deseada.
Los diferentes tipos de fobias que podemos padecer
Quizás reconozcas tu problema en alguno de estas fobias.
- Coitofobia o genofobia: miedo a la penetración y específicamente al acto sexual. No hay problema con los preliminares y se disfruta de la intimidad, pero la persona se bloquea ante la idea de avanzar más allá físicamente.
- Quiraptofobia: Miedo a ser tocado de manera generalizada, o en una parte específica del cuerpo, frecuentemente en alguna de las zonas eróticas, las cuales son por definición muy sensibles al tacto.
- Gimnofobia: Miedo a la desnudez, a mostrarse desnudo o a ver a los demás desnudos. La persona siente vergüenza porque percibe su cuerpo de manera negativa, o simplemente que la desnudez es algo negativo.
- Filematofobia: Miedo a besar o ser besado. A menudo se relaciona con preocupaciones de tipo físico como los gérmenes o el mal aliento.
- Espermatofobia: Miedo al semen, tanto a verlo como a tocarlo.
- Falofobia y colpofobia: Miedo a partes del cuerpo relacionadas con la sexualidad, comúnmente al pene o a los genitales femeninos. Pueden darse tanto en hombres como en mujeres.
- Parafobia: Miedo a ser un pervertido o a la perversión del otro, a que la relación sexual en sí sea una cosa perversa. La persona puede tener relaciones sexuales de tipo tradicional, pero la duda le persigue y puede acabar evitando las relaciones totalmente, inmersa en un mar de dudas.
- Dispareunia y Vaginismo. El miedo a la penetración provoca el intento de control que tensiona los músculos generando más dolor. Paradójicamente el intento de relajarse provoca más tensión.
- Medolmacufobia: Frecuentemente la persona pierde la erección en su intento de mantenerla o por el miedo a perderla.
- Miedo a la intimidad: No hay miedo al acto sexual en sí, pero sí de la intimidad que éste conlleva. La persona puede tener relaciones, pero se bloquea ante lo que siente como una invasión de su cuerpo y de su control sobre sí mismo en la relación íntima, y acaba evitando la relación, construyendo así una fobia invalidante.
- Miedo a la vulnerabilidad: Como el anterior está ligado a la sensación de vulnerabilidad y falta de control de la relación sexual. La persona tiene miedo de mostrarse vulnerable o de sufrir si no gusta lo suficiente o no lo hace lo suficientemente bien. Puede afectar también a relaciones no sexuales.
El miedo a la intimidad y el miedo a la vulnerabilidad pueden acabar provocando un Trastorno por falta de deseo o al bloqueo de las sensaciones que llevan al orgasmo o Anorgasmia.
Consejos para ayudarte frente a la fobia al sexo
¿Tiene solución?
Sí, pero la complejidad de sus síntomas requiere de la ayuda de un terapeuta especializado. Las expectativas sobre el sexo hoy en día son causa de inseguridades y dudas, y los miedos relacionados con el sexo son más comunes de lo que crees.
Es importante que no sientas vergüenza ante la sexóloga en Barcelona y que desde el primer contacto puedas explicar qué es lo que te pasa. No es fácil pero la recompensa vale la pena el esfuerzo.
Desde la terapia breve estratégica trabajamos contigo para conocer exactamente cómo está funcionando tu problema y cómo intentas solucionarlo. Construiremos una solución a medida aplicando estratagemas que siguen lógicas no ordinarias para desbloquear las soluciones intentadas que empeoran tu problema.
Por ejemplo, si el problema es más de tipo fóbico y evitas más, establecemos el protocolo para los casos de fobia, con técnicas como la peor fantasía, el mapa de límites o las bellas estatuas. Te conducimos a enfrentarte dentro de los límites a los que tú puedes llegar en cada momento, es decir buscamos apagar el fuego añadiendo leña.
Si predomina el componente obsesivo como el boqueo de la performance o el miedo a perder el control usaremos además técnicas específicas para que dejes de esforzarte en forzar lo espontaneo, como por ejemplo la prohibición, la declaración de la incapacidad o el duelo. Básicamente, os pedimos que os esforcéis en no sentir, es decir que surquéis el mar sin que el cielo lo sepa y que venzáis sin combatir.
Así que ya lo sabes, hay infinitas maneras de vivir el sexo. Lo necesitamos, nos proporciona bienestar y nos lo merecemos, sea cual sea la manera en que lo disfrutemos.
Rosa Soria.. Psicóloga del Centro de Terapia Breve Estratégica de Barcelona, Júlia Pascual. Formada con el psicólogo Giorgio Nardone.