Decálogo estratégico de cómo construir una sana autoestima

autoestima

“La autoestima no se hereda, sino que se construye”. – G. Nardone.

Cuantas veces hemos escuchado estas palabras: “Me falta autoestima” o bien “Tengo un problema de autoestima” o hasta “sufro de falta de autoestima” como si tenerla fuese una fortuna, una concesión divina reservada solamente a pocos elegidos y no tenerla fuese una condición inmutable con respecto a la cual no se tiene ninguna responsabilidad y sobretodo ningún poder.

¿Qué es exactamente esta aceptación de uno mismo?

La autoestima es el fruto de la evaluación que un individuo hace de si mismo, un proceso que involucra la esfera emocional, cognitiva, motivacional y comportamental y tiene un rol fundamental para alcanzar el equilibrio psicológico y la sensación de bienestar psicológico.
Queda claro a través de esta definición que no se trata de algo que tenemos o no tenemos, sino que se va construyendo según lo que hacemos. En otros términos, utilizando las palabras del psicólogo Giorgio Nardone, la autoestima no se hereda, sino que se construye.

¿Cómo se mejora la autoestima?

En este artículo respondemos a esta pregunta a través de un valioso decálogo de pequeñas sugerencias que Roberta Milanese, psicóloga y psicoterapeuta, investigadora asociada del Centro de Terapia Strategica de Arezzo nos regala en uno de los capítulos finales de su ultimo libro recién publicado en Italia: L’ingannevole paura di non essere all’altezza y que hemos extraído y líberamente traducido para vosotros.

¡Buena lectura!

10 estratégias para desarrollar una sana autoestima

“Sólo las personas que se atreven a ir demasiado lejos logran descubrir hasta donde pueden llegar”. – Thomas Stearns Eliot.

  1. Enfréntate a los retos que la vida te presenta: En la vida hay que ponerse a prueba para desarrollar habilidades y para conseguirlo solo hay una manera: evitando evitar lo que la vida nos reserva. La autoestima no es un “regalo del cielo” sino que es algo que se consigue estando activamente en las situaciones, confirmándonos que tenemos la capacidad de hacer de forma concreta. Esta es la clave para construir activamente la confianza en nosotros mismos.
  2. Eleva progresivamente el listón, pero sin ponerte objetivos imposibles: Hay que tener bien claro que si queremos saltar muy alto tendremos que pasar por todas las fases de un intenso y progresivo entrenamiento porqué cada habilidad compleja se construye a través de pequeños pasos que conllevan mucho sudor y frustraciones. Entonces, primero habrá que aprender a saltar el listón más bajo y poco a poco, mejora tras mejora, ir subiendo el nivel. Evidentemente esto requiere esfuerzo y determinación que son las herramientas fundamentales para realizar el camino que lleva a la excelencia.
  3. Nadie puede “saltar” en tu lugar: El camino es individual, cada uno tiene el suyo y se hace responsable por ello, pero esto no quiere decir que se tenga que renunciar a las sugerencias de una guía experta cuando haga falta o a los ánimos de las personas cercanas. Lo que no funciona es delegar a los demás, porqué cada vez que caemos en la tentación de poner en las manos de otros la responsabilidad que tenemos de enfrentarnos a las pruebas que la vida nos somete estamos provocando un incremento de nuestras inseguridades y al mismo tiempo perdiendo una preciosa oportunidad para crecer.
  4. La perfección es enemiga de la excelencia: Para brillar hay que ser capaces de aceptar algunas pequeñas imperfecciones y ser lo suficientemente flexibles para no correr el riesgo de que la búsqueda de la perfección absoluta tenga como efecto una incapacitante rigidez o la pérdida de control. Las personas que no aceptan esto y quieren ser perfectas siempre, en cualquier ocasión abren las puertas al riesgo de obtener exactamente el efecto contrario y incurrir en las grandes imperfecciones que intentan evitar.
  5. No se puede gustar a todos: Ponerse como objetivo gustarle a todo el mundo conlleva la renuncia a nuestra esencia para perseguir algo que en realidad nunca podremos obtener, es decir, la aprobación de todo el mundo. Una pura ilusión si consideramos cuanto se diferencian las personas entre ellas por opiniones, valores, gustos y hábitos. El único riesgo que nos conviene correr para gustar a los demás, es mostrarnos tal cual somos, con nuestras virtudes y nuestros fallos.
  6. Las relaciones son como el Tango: Las relaciones son como un baile, cada uno tiene que dar sus pasos en perfecta sintonía con la pareja, moviéndose en un sano equilibrio entre “dar” y “recibir”. Para entrar en relación es indispensable mover un primer paso que permita manifestar el interés y la disponibilidad para empezar a bailar, pero una vez empezado es fundamental crear una relación mutua y equilibrada. Cuando en una relación hay una persona que siempre esta recubriendo el papel de “altruista patológico” por efecto complementario se crea el papel del “insano egoísta” que coge sin nunca dar nada (Nardone 1998) y por otro lado el que por falta de confianza tiene la tendencia a protegerse acabará por quedarse solo y sentirse rechazado.
  7. El que no cambia está perdido: Tenemos que saber cambiar las estrategias que hemos utilizado a lo largo de la vida cuando vemos que estas ya no son ganadoras como antes o hasta empeoran la situación. Para mantener un estado de eficacia y ser capaces de enfrentarnos a las situaciones tenemos que sabernos adaptar y ser flexibles ya que vivimos en un mundo donde la única constante es el cambio.
  8. "El corazón tiene razones que la razón desconoce" (Blaise Pascal): Las emociones fundamentales como miedo, dolor, placer y rabia son la expresión de nuestro mundo emotivo y no se pueden controlar rígidamente utilizando la racionalidad (como tanto nos gusta hacer), sino que hay que aprender a gestionarlas para no acabar perdiendo el control de ellas (Nardone, 2019). De la misma forma, si rechazamos nuestras vulnerabilidades en lugar de aceptarlas, se pueden convertir en peligrosas debilidades. Las vulnerabilidades hay que aceptarlas y concedérselas para que se puedan convertir en fortaleza.
  9. Emplea tu tiempo para mejorarte a ti mismo: Haciendo una paráfrasis de lo que decía Nietzsche, en la vida todo lo que no nos eleva corre el riesgo de rebajarnos. Este concepto nos introduce muy bien a la idea de que siempre hay que cultivar el arte de mejorarnos a nosotros mismos bajo todos los aspectos, hasta cuando nos sentimos satisfechos con los resultados que ya hemos logrado.
  10. Somos vencidos solo cuando nos rendimos (Li Pin): El fracaso nunca representa una derrota. Para llegar a ser hábiles hay que cumplir un camino durante el cual hay que hacer
    intentos, caerse y volver a levantarse es decir para poder progresar hay que experimentar el fracaso en determinadas ocasiones, sin fracaso no hay evolución.

Texto extraído y líberamente traducido, de:

Milanese R.(2020). L’ingannevole paura di non essere all’altezza. Strategie per riconoscere il proprio valore (pp.145-149). Milano, Ponte alle Grazie.