La película de Encanto de Disney es un regalo para los psicólogos porque nos aporta mucho material para poder acercar la psicología a los ciudadanos. Ya lo dice la canción: “No, no se habla de Bruno” que en el fondo crea la paradoja de que “Sí, si se habla de salud mental”. En este artículo os voy a hacer el análisis psicológico de los personajes principales de la película Encanto.
En está película de Disney vemos sobre todo las dinámicas que atendemos en nuestro centro de terapia familiar. En las familias todos los miembros están como conectados con hilos invisibles, así que lo que le ocurre a uno siempre le acaba influenciando al otro y viceversa. Viendo está película entenderéis más como en Terapia Breve Estratégica realizamos terapia infantil siempre vinculando a los padres. Porque para que un miembro de la familia cambie siempre implica que todo el resto a un cierto nivel también cambie.
Radiografía y análisis psicológico de los personajes
ISABELLA la niña dorada y el perfeccionismo imperfecto
Isabella representa la niña dorada de la familia, es decir, la niña preferida donde le atribuyen todo de dones excepcionales y le auguran un futuro perfecto. Una proyección que puede tener poco que ver con la niña y mucho que ver del ego de sus propios padres, especialmente de la abuela.
Como hemos visto en la película a niña dorada (Isabella) y la oveja negra (Mirabel) de la familia no suelen llevarse bien porque hay celo. Unos celos más creados por sus propios familiares que por ellas mismas.
Los niños dorados como Isabella construyen diferentes problemáticas psicológicas detrás del disfraz de perfección. Por ejemplo, la película muestra muy bien como Isabella vive con el miedo permanente a equivocarse, no ser perfecta y defraudar a su clan. Con eso, son personas infelices que pueden acabar su vida viendo que al final no han vivido la vida que querían sino la vida que querían los demás que vivieran.
Sobretodo, tengan en cuenta de permitirse ser: perfectos imperfectos.
LUISA la heroína y valiente
Luisa es la heroína de la familia. Su don de ser fuerte e incansable provoca que la familia y el pueblo la necesiten todo el tiempo para resolver problemas, algunos problemas que podrían resolverse ellos mismos. Pero abusan de ella.
Luisa padece de altruismo patológico siempre ayuda a los demás, muchas veces sin que se lo pidan porque sin o no se siente válida. Tiene dificultad de poner límites y decir que no, tanto a los demás como a ella misma. Para ella descansar es sinónimo de debilidad, pero vemos que al no concederse descansar y no ayudare a si misma se va rompiendo más por dentro. Luisa padece de angustia porque se siente condenada a demostrar que es fuerte pero sabe que en lo profundo tiene su talón de Aquiles, su debilidad que le hace sentirse mal no porque la tenga sino porque no se la permite. Vive con el miedo constante de pensar que si declara su fragilidad no la van a querer ni a valorar y se va asentir una inútil. El peso de las expectativas de su familia pesa más que cualquier cosa que ella pueda levantar.
BRUNO el chivo expiatorio:
Bruno es el chivo expiatorio, la oveja negra de la familia es donde los familiares proyectan todo lo malo, todas sus frustraciones. Lo culpan de todo, sea o no sea su culpa. Su don de «ver el futuro» es percibido como una amenaza, una locura. Y es que genialidad o locura según lo perciban y lo gestionen nuestros referentes.
Bruno es la persona que culpan de un problema cuando el verdadero problema no está localizado, y deja de ser la oveja negra cuando al final de la película se resuelve el gran problema que arrastraba la familia. Los chivos expiatorios suelen proteger, conscientemente o inconscientemente, algún vinculo entre familiares o algún familiar.
Las ovejas negras de la familia son criticadas y rechazadas constantemente. Si siguen en el seno familiar por mucho tiempo se acaban desorganizando a tal punto, que pueden acabar padeciendo los más graves Trastornos Mentales.
Algunos, como Bruno, tienen el coraje de hacer contacto cero o mínimo con sus familiares, aunque el amor y el deseo de ser amado sanamente sigue allí esperando.
Alejarse por un tiempo para tomar distancia es la única forma de:
- Dejar de padecer abuso emocional
- Comprender lo que está sucediendo, y
- Darse cuenta de la responsabilidad de cada miembro de la familia.
Como muestra muy bien la película Bruno puede volver con su familia porque:
- Ha establecido un vinculo seguro con Maribel,
- Quién le culpaba lo ha dejado de hacer,
- Parece que ha aprendido a no ponerse en diana, y ha
- Empezado a elaborar la compasión hacia sus familiares y hacia si mismo, porque Recordad,
Tened siempre presente que jamás ninguna persona es completamente buena ni completamente mala.
MIRABEL la transformadora
Mirabel, como Bruno, es otro chivo expiatorio de la familia creado principalmente por la abuela. La matriarca le hace sentir que es una decepción y una amenaza familiar que no tenga el don mágico, cuando en el fondo el verdadero problema sabemos que es otro que descubrirá al final de la película.
Mirabel intenta ser una Madrigal como los demás, pero nunca es suficiente para la abuela. Crece con ese sentimiento de culpa de no ser como los demás esperaban que fuera. Sé siente fracasada pero no frustrada por eso lucha de forma incansable para tener por fin un rol definido y valorado en la familia.
Mirabel es diferente a todos y es rechazada por ello. Pero en vez de esconderse y defenderse como Bruno es una rebelde compasiva. Así, descubre que sus familiares sí, tienen un don, pero sorprendentemente no son felices. Porque no han podido descubrirse, ni elegir su camino, sino que se les ha impuesto, y lo que es peor no saben conectar con sus verdaderos sentimientos.
Al final no era algo malo que Maribel de pequeña no recibiera el don, sino que era un regalo de libertad. Era el primer miembro de la familia que se libraba de que decidieran su vida y la encorsetaran en un rol preestablecido a cumplir. Pero a la abuela eso le suponía grietas y que le tambalearán sus creencias y su estructura creada con tanto esfuerzo.
En fin, tengan claro que a pesar de que la mayoría de los chivos expiatorios acaban atrapados en la prisión de un trastorno mental, si consiguen trabajarse psicológicamente son los que acaban curando o mejorando a las familias. Y, además, evitan que los traumas familiares puedan pasar de generación tras generación.
Júlia Pascual. Psicóloga y Directora del Centro de Terapia Breve Estratégica.